1 de noviembre de 2010

Lo que el toro escucha!


En el campo, el pasto roza con el aire, las nubes cantan cuando tienen ganas de llorar, a lo lejos una casa humea solitaria y la garza feliz platica, no hay telas rojas, ni madera en círculo, el toro escucha el sonido de la libertad, suena bajo, como el arrollo quieto, en las noches oye paz, en los días sol, las chicharras gritan, ¡hace calor! y los grillos cuando atardece ya le anuncian el alivio, un búho de rasgos serios dice que alguien murió y el toro resignado mira al cielo, es hora de bufar por lo que se ha perdido y de escucharse a sí mismo.

Abre bien los ojos, que te dieron las orejas, -le dice un zancudo sabio, sigue escuchando que hasta tu pelaje tiene voz, nada escapa a producir sonidos, lo bello, es que puedes percibir que una flor azul, a diferencia de una rosa, hacen melodías distintas, las aves tristes junto al seco árbol deshojado, dicen ha llegado el otoño, y los toros solitarios del mundo escuchan lejos junto a tí.

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