2 de octubre de 2009

EL HORRIPILANTE CASO DEL PATO QUE NO SE SENTIA


FEO / MUCHOS PATOS EN EL MUNDO CREEN IMPOSIBLE LLEGAR A SER FEOS...
(Cuestión de enfoques)
Las cargas emocionales a las cuales nuestra mente se ve sometida por la variación del medio, ser así o asá, tener esto o el otro, bonito dentro de parecido a: similar, del montón; feo dentro de lo diferente, incomprensible, único.
Miles de patos se paseán frente al espejo, probándose grasa para limar sus picos, cambiando constantemente de patas para caminar, a veces muy lejos de la comodidad y el silencio, a veces muy fuera de la realidad, no se sienten feos, sino todo lo contrario, montones y montones de ellos no conocen el aroma de las flores en primavera, a no ser por el ramo cortado y casi muerto que han puesto en botes brillantes; ya nunca más germinarán esas flores, millones de patos bajan y suben edificios de concreto gris, sin embargo nunca han subido una montaña verde y húmeda. Es un caso horrible, el pato que no se siente feo, el pato de plástico, el pato horripilante que se mira muy bello sin saber que es casi un terrible esperpento anticreación, que la naturaleza está casi muerta, que la vida es una cuestión de agudeza, que el amor se da con los labios cubiertos de rudeza, que se anda descalzo probando la tierra, que el aire huele a nubes y brisas frescas, y que solo queda un instante para disfrutar de esto que nos queda, no es necesario tener miles de patas, de morrales o de fierros y sedas, sirve más ser feo, y evitar creer lo que definitivamente no conviene.

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