17 de marzo de 2009

Todos somos barcos


Ese amor que alimenta a mi fantasía...
En el mar conocí una tortuga de tres patas, la 4a. se la había comido un tiburón, era blanca, lisa y un tanto fea pero hermosa, de aproximadamente 30 años de edad, su lozanía y sus enormes ganas de vivir me dieron una lección.
Entré a un refugio tortuguero donde al día siguiente liberarían a casi 300 pequeñas y hermosas bebés tortuga, las toqué, las miré y en mi dentro se formaba Valeria (a sus tres meses de existencia en la tierra), me quedé callada y rogué en mi interior porque esas pequeñas llegasen con vida a su destino y que crecieran y fueran como aquella joven de 30 años que había perdido su pata en la batalla pero que valerosa y valiente se movia entre la arena y el agua satisfecha de vivir en esta larga y a la vez corta vida, me sentí indefensa y pedí tambien yo llegar a mi destino aunque sabía que ya lo estaba viviendo, y el mismo destino vivía dentro de mí.
Pensé en todo ello y decicí crear una frase adecuada a la situación, "Todos somos barcos", no fue suficiente decirlo, tenia que describir lo que estaba pensando, he aqui la imagen de un barco en altamar, yo.

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