6 de abril de 2010

Ser


Esta tristeza es una angustia incontenible, debo salvar a mi amor de la indiferencia de la humanidad, el mundo se está robotizando, ya a nadie le interesa la flor que muere tapada por el polvo, a pocos les admira un poema susurrado al oído o un hombre solitario y enamorado tocando el violín y cobrándolo en sonrisas, de igual manera, un ave frente a la ventana observando fijamente nuestro nido.
Las mujeres, los hombres, los animales, y las flores somos naturales... ¿Qué está pasando con la naturaleza entonces?, ¿Por qué nadie la respeta?, ¿por qué tanto odio?, si sólo somos como cartas pasajeras, un día después de todo caeremos al suelo, seremos tierra y esas monedas brillantes y esa cantidad de objetos adquiridos sin mesura no nos salvarán, el golpe será crudo y doloroso, aún más si no labramos nuestra tierra, si no producimos vida, si en lugar de coservarla la aniquilamos, la muerte será en vano, si hoy a nuestro lado ignoramos la dicha de estar acompañados y poder hacer de esto una comunidad, colaborar, amar, apoyarnos y conducir el alma hacia la espiritualidad, no pierda la capacidad de asombro, hasta en la más mínima porción de tierra en este mundo hay algo que nos puede sorprender y valdrá tanto la pena como mirar un amanecer, como sentir la brisa vespertina, como llorar de alegría en medio del campo, como vivir, simplemente así, vale la pena vivir ...la belleza de ser humano es humano ser volver a los primeros días y despertar del venenoso letargo de la adultez.

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