6 de julio de 2009

Tama & Usugumo


Había una vez un gato llamado Tama, que cuidaba el Templo de un pobre sacerdote, un día el sacerdote salió a buscar quien lo ayudase a reconstruir su ya casi en ruinas construcción, mientras Tama se quedó, una fuerte tormenta cayó del cielo y un hombre rico se resguardaba del agua bajo un árbol, entonces miró a lo lejos y Tama le agitaba la mano llamándolo, el hombre al ver un gato tan peculiar, se acercó a él dejando el ;arbol y entonces un rayo, plishhhhh, cayó sobre el árbol, el rico agradecido ayudo al sacerdote a reconstruir su templo y Tama recibió un enorme y delicioso pez asado al acuyo, o a la yerba santa como dicen aquí en Chiapas...
ya lo demás es historia.
El caso es que a partir de ahí en Japón se venden los gatos de la suerte a los que llaman Maneki Neko, que por cierto, me encantaaan.

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