13 de abril de 2009

Tábano-tángano


Por la tarde y con la ventana abierta entró al cuarto, postrándose en la pared blanca me miraba de cierta forma, que sólo atiné a tomar la revista vieja y olvidada que encontré a la mano, -mira moscardón no tengo ganas de matarte, pero estás sacando boleto, si das un solo paso te apachurro, me escuchaste?..., En realidad sí me escuchó, voló hacia la ventana como alejándose, pero algo lo hizo detenerse, y sin miedo, y sin temor se abalanzó sobre mí, -porqué un animal tan pequeño puede causarme tanto vértigo?, me pregunté, al mismo tiempo que corría despavorida por la casa pidiendo ayuda, y de repente el tabanito ya estaba en mi hombro hablándome al oido y yo inmóbil y aterrada cerré los ojos y me dejé llevar, me había dicho Víctor Manuel que esos chupan sangre y que se inflan hasta reventar y entonces con tal antecedente sentí que el mismo Drácula habría tenido postrada en su costado una mosca café y fea como esta, y que había sido picado irremediablemente y convertido en vampiro; bueno, pensé, tiene sus ventajas ser víctima de un tábano, -Pícame, le dije y entonces volando lenta y burlonamente salió por la puerta pensando en no volver, sin embargo Víctor lo interceptó en el camino y con el periódico del día anterior le dio muerte.
Me declaro culpable del terrible destino del pequeño vampirito, aunque también se que no murió, quizá logre despegarse del papel donde hasta ayer seguía plasmado como una estampa o ilustración casi perfecta.

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