9 de mayo de 2010

H. H. / p. 140 / DEMIAN


A las escasas afirmaciones cosechadas hasta entonces por mí en el camino hacia el fin verdadero de la vida, se agrega ahora: La contemplación de estos productos, el abandono a las formas irracionales, singulares y enrevesadas de la Naturaleza, engendra en nosotros un sentimiento de la coincidencia de nuestro interior con la voluntad que las hizo nacer y acaban por parecernos creaciones propias, obra de nuestro capricho; vemos temblar y disolverse las fronteras entre nosotros y la Naturaleza, y conocemos un nuevo estado de ánimo en el que no sabemos ya si las imágenes reflejadas en nuestra retina proceden de impresiones exteriores o interiores. Ninguna otra práctica nos descubre tan fácil y sencillamente como ésta, hasta qué punto somos también nosotros creadores y cómo nuestra alma participa siempre en la continua creación del mundo. Una misma divinidad indivisible actúa en nosotros y en la Naturaleza, y si el mundo exterior desapareciese, cualquiera de nosotros sería capaz de reconstruirlo, pues la montaña y el río, el árbol y la hoja, la raíz y la flor, todo lo creado en la Naturaleza está previamente creado en nosotros, proviene del alma, cuya esencia es eternidad, esencia que escapa a nuestro conocimiento, pero que nos hace sentir como fuerza amorosa y creadora.

CITANDO ESTE TEXTO DE: Demian (Historia de la juventud de Emilio Sinclair), de Hermann Hesse
Tomé este libro en una tienda de usados, una portada de colores estridentes y gastados se asomaba en el estante, tras leer el apasionado Lobo Estepario y con la necesidad de saber más de Hermann, no lo pensé dos veces, lo tuve en mis manos y leí, de manera muy forzada, incluso evasiva, en ese entonces (1998) no comprendía cosas que hoy me mantienen la mente en servicio, y considero aún saber nada de la vida, sé tan poco de esta vida... pues comienzo el camino.
A 12 años de tenerlo en mis manos y siendo ésta su tercer lectura, encuentro un apasionante gusto por él, cómo si fuese un libro nuevo y desconocido para mí, cómo si hubiese mutado en ese tiempo para ofrecerme lo que busco, claves y textos que me quitan el sueño, palabras hondas y renglones sorprendentes que me hacen sentir tan familiar, cómo dentro del libro, por lo tanto considero merecen ser citados, dados a conocer, si a alguien interesan, me doy por bien servida, pues se trata de ofrecer palabras de aliento al mundo, se trata de decir : "El que quiere nacer tiene que destruir un mundo", suena ilógico, pues lo es y ese es el sentido extraño de las cosas, casi nunca tienen sentido y así se llega a la respuesta más cercana a la verdad, por el lado contrario...
Bien pues en palabras del mismo Demian la frase sería: Quiero tan solo intentar vivir aquello que tiende a brotar espontáneamente de mí, ¿por qué ha de serme tan difícil?

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