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20 de enero de 2010

Larva eclosionada del Ambystoma mexicanum


Actualmente en peligro de extinción, el Ajolote mexicano o vulgarmente llamado "monstruo acuático", estuvo catalogado como raro desde 1986, y como vulnerable desde 1996, en el 2006 pasó a estar en peligro crítico debido a que su situación es muy preocupante en libertad. Uno de sus problemas es que actualmente la población en libertad ocupa menos de 10 km2 de área de ocupación; además, su población está muy fragmentada y la calidad de su hábitat y el número de ejemplares sufre un continuo declive.La población que queda en libertad es realmente muy pequeña.
La población es muy difícil de evaluar, se estuvo estudiando en toda su área conocida y se capturaron 100 ejemplares; para hacernos una idea, entre 2002 y 2003 se estudiaron en Xochimilco más de 39,173m², y solo se encontraron 42 ajolotes.
Pero los estudios aún más recientes no son tan esperanzadores, e indican que no hay ajolotes. Sin embargo, se siguen vendiendo en los mercados ajolotes silvestres, lo que indica que hay personas que saben donde encontrarlos, y que por tanto aún quedan algunos.
En Chalco no se ha realizado un estudio de densidad, pero la evidencia sugiere que la población es pequeña lo cual, unido a que Chalco es un sistema altamente inestable, hace que el ajolote corra alto riesgo de desaparecer en un futuro próximo.
Su extraña forma hace que a primera vista parezca un gran renacuajo, con cuerpo alargado, tronco compacto, cabeza grande y ojos pequeños, sin párpados. También tienen una boca de gran capacidad y dientes diminutos que se disponen en hileras a la entrada de la cavidad oral. Su lengua es retráctil (como la de las ranas). A la altura del cuello tienen tres pares de branquias laterales externas, las cuales utilizan para respirar, tomando agua por la boca y dejándola salir por las agallas moviéndolas.
Para respirar tienen esas especies de filamentos a los lados de la cabeza, que en realidad son ramas branquiales. El agua con oxígeno pasa a través de estas ramas branquiales, pasando cerca de los capilares sanguíneos. Por medio de un sencillo intercambio a favor del gradiente, el oxígeno del agua pasa a la corriente sanguínea del ajolote y el dióxido de carbono de la sangre pasa al agua del medio externo. (Mientras los peces tienen las branquias bajo las agallas, estos las tienen exteriores)
También poseen sacos pulmonares, que no se han desarrollado como pulmones debido a su escaso uso, por lo cual sube, de vez en cuando, a la superficie para tomar aire atmosférico.
Parece ser que en la mitología azteca el ajolote, cuyo nombre significa monstruo acuático, tiene mención. Así pues tenemos que es la advocación acuática del dios Xólotl, de donde provino su nombre. Hermano de Quetzalcóatl y monstruoso a causa del nacimiento gemelar, Xolotl se encuentra asociado a la idea del movimiento y de la vida, de acuerdo con la leyenda del quinto sol. La dualidad se manifiesta en las transformaciones a las que recurre para evitar el sacrificio. Bernardino de Sahagún cuenta que Xolotl rehusaba la muerte, huyendo cuando vio llegar al verdugo y ocultándose en las milpas, se convirtió en una planta de maíz de dos cañas o ajolote (xolotl); al ser descubierto echó a correr otra vez y se escondió en un magueyal, donde tomó la forma de una penca doble o mejolote (de metl, maguey y xolotl). Una vez más lo halló el verdugo y escapó de nuevo introduciéndose al agua, donde se transformó en un pez llamado axolotl. Ésta es su última metamorfosis. Finalmente, el verdugo lo atrapó y le dio muerte. Xolotl es un dios que le tiene miedo a la muerte, que no la acepta y quiere escapar de ella mediante sus poderes de transformación.
Estos anfibios son de carácter tranquilo y pasivo, excepto cuando se alimentan, pueden morderse los unos a los otros e incluso amputarse partes del cuerpo. Esto ocurre en cautividad sobretodo, donde el contacto es más frecuente.

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