11 de junio de 2009

La Actualidad


En estos días, regidos por relojes, switches y toda clase de maquinas, la suerte de cada quien esta en ser o no ser comidos por la globalizada actividad humana, unos van, otros vienen y evidentemente desorganizados como insectos invasores caemos en un caos parecido al de la langosta hambrienta y desenfrenada.
Hace falta decir que una noche sentados frente a la luna en el pasto, un atardecer cálido y naranja o una mañana lluviosa y gris, no sirven de nada si permanecemos ajenos a la belleza y el beneficio que esto nos brinda, solo basta con desprenderse del carro, tomar unos cómodos y viejos zapatos experimentados en el camino, pluma y papel; un buen vino, caña, cerveza, o posh y el cigarro mental preparado para el viaje, y entonces evitar ser comidos por la actualidad, por la globalización o lo mismo a caer en una tecnológica y terrible enfermedad.

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