22 de mayo de 2009

El oficinismo incómodo


En un pequeño espacio y frente a una computadora un insecto trata de pensar, lo distraen ruidos de burócratas sin oficio que buscan un quehacer en los escritorios ajenos, los sonidos resultan apabullantes, la mano del insecto se queda inmobil, incluso ella olvido lo que dibujaría, y se dedica entonces a vagar en el pensamiento del cuerpo humano; del que se ha apoderado, el de una oficinista que por extrañas razones se siente fuera de lugar, como si un insecto raro y ponzoñozo viviese cerca de su cerebro chupándole los sesos, por lo tanto actua de forma retraida, se ubica cerca del monitor, se oculta y trabaja en lo que necesite entregar, pero no se mueve porque teme que la encuentren sospechosa, diferente, invertebrada o viscosa, incluso verde, razón suficiente para actuar tan anómalamente.
El veneno del insecto es tan bueno para ella, incluso le hace sentir impulsos muy fuertes por volar, y esto a causa de las alas transparentes que habitan en su oculta y jorobada espalda.
Insecto sálvala.

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