23 de febrero de 2009

Autobus Gusano


Plumilla y tinta china roja / sobre algodón.
Cuando el brujo de ojos negros se mimetizo con los árboles, cuando la manzana se quemó entre hierba y miel, y la casa naranja se convirtió en castillo, el autobus gusano de mil patas pasó a mi lado, se detuvo a mis pies, estremeciendo mis poros hasta el punto en que se cerraran, por un instante el sonido lento y relajante del cielo y las suaves y aromatizadas hojas del suelo me hicieron sentir desprotegida y ante mi evidente y anunciada fobia a los gusanos, sentí muy cercano el momento de mi muerte; pero el enigma me rescato y pude renacer entre una nueva experiencia jamás imaginada y todos los demonios potencialmente poderosos que llevaba dentro.
Volvería a viajar en un tren a San Isidro, siempre y cuando el autobus se vea más lejos.

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